martes, septiembre 25, 2007

Premio al blog solidario


He recibido, no sin sorpresa, la noticia de que este blog Haz lo debas recibía uno de los Premios al Blog Solidario de manos de Toni, que hacía el blog L'esquerra, l'ecologia i la llibertat dels sahrauis, reconvertido ahora en Trab el bidan, Sahara i la llibertat dels sahrauis, un blog muy recomendable con noticias y comentarios muy interesantes y trabajados. Y si me ha hecho ilusión el premio simbólico, más ilusión me ha hecho las palabras de Toni. Como le digo en mi respuesta, aún ando insegura, no con el tono del blog, que es el que le quiero dar, sino porque hablo de temas muy muy saharauis (tradiciones, geografías, narrativas) y espero estar haciéndolo más o menos bien.

Copio las palabras de Toni porque me han gustado mucho:

Por fin, no puedo resistirme y daré otro premio solidario a un blog de la galaxia POEMARIO, un blog que tanto Conchi como Bahia, han de querer muchísimo, HAZ LO QUE DEBAS, un lugar en la Red por donde me podeis encontrar muchas veces. Es una maravilla por donde se debe ir alguna vez. Es uno de aquellos rincones por donde encuentras las esencias de todo aquello por lo que luchas. Toni

Como le digo en mi respuesta, este es el espacio “mío”, donde escribo sola, mientras participo en otros proyectos compartidos pero que también quiero mucho y considero una parte míos. Es un intento de conocer las esencias saharauis, el perfume de un pueblo que tanto queremos y del que nos sentimos parte. Es un experimento para poder llegar más y más hondo a los saharauis, con su permiso, claro.

Y Toni amablemente me responde: HAZ LO QUE DEBAS, es el lugar por donde pasearías. Es como aquella librería a la que irías si buscaras un libro muy especial.

Precioso. Hay mucho campo por explotar, en el buen sentido, eh. La cultura saharaui es honda, mágica y verdadera y merece ser conocida y difundida, siempre desde el mayor respeto. Y en eso estamos. Ojala consigamos hacerlo con calidad. Espero que estas historias interesen y gusten al movimiento solidario, sean al menos aprobadas por los saharauis y me gustaría que llegaran a quienes no conozcan el Sahara. Tal vez mucho pedir.

domingo, septiembre 16, 2007

Mujeres saharauis en las zonas ocupadas

Una de las más tristes caras de la invasión del Sahara Occidental por Marruecos es la violación de los derechos de la mujer, quienes no sólo son víctimas de la represión ejercida contra sus esposos, padres, hijos o familiares desaparecidos, torturados, heridos o presos, sino que son víctimas directas de todo tipo de violaciones de sus derechos desde 1975, cuando Marruecos se anexionó su territorio por la fuerza.

Entre los 526 desaparecidos saharauis, hay varias mujeres, Fala Brahim Hameida, Fatimetu Cheij Ali-Salem, Fatimetu Mustafa Badi, Salka Hammada, Naaja Ali Brahim, Munina Hmeidoha Semlal, Fatma Ali Aba Lahcen, entre otras. Sus nombres, pese a los años pasados desde su desaparición no pueden quedar en el olvido.

Durante estos treinta años han sido habituales los casos de violaciones, palizas, detenciones arbitrarias, vejaciones y desapariciones de mujeres saharauis en el Sahara ocupado. Lamentablemente todas estas barbaridades se siguen produciendo.


Un escalofriante testimonio de violencia contra mujeres saharauis es el de las hermanas Fatma y Mamia Salek, 16 años desaparecidas en las cárceles marroquíes. Allí tuvieron que vivir las torturas y muerte de sus propios padres. En todos esos años fueron trasladadas a diferentes cárceles, sufriendo torturas, palizas y todo tipo de vejaciones, en condiciones infrahumanas. Salieron de la cárcel en penosas condiciones, con diferentes enfermedades crónicas y vivieron aún 9 años más en las zonas ocupadas, donde siguieron sufriendo persecución y siendo acosadas. Las hermanas Salek finalmente huyeron del Sahara en patera en 1999 y se establecieron en Canarias.


Los casos más recientes de violencia contra las mujeres están teniendo lugar desde mayo de 2005, fecha de comienzo de la Intifada saharaui. Mujeres como Fatma Ayach, Galia Djimi o Aminetu Haidar son destacadas activistas de derechos humanos que pasaron por la cárcel en los años 80, estando en paradero desconocido durante varios años. Una vez puestas en libertad, siguieron sufriendo persecuciones e intimidaciones y el inicio de las manifestaciones de la resistencia pacífica en 2005 las pusieron una vez más en el punto de mira de las autoridades marroquíes, volviendo incluso a ser encarceladas en algún caso.

La figura de Aminetu Haidar ha alcanzado relevancia a nivel mundial. Destacada activista de derechos humanos y ex desaparecida, estuvo encarcelada sin que se conociera su paradero entre los años 1987 y 1991. En junio de 2005, durante una sentada pacífica en El Aaiun, fue golpeada salvajemente por las fuerzas de represión marroquíes, resultando gravemente herida en la cabeza. Fue detenida en el hospital donde estaba ingresada y trasladada a la Cárcel Negra de El Aaiun. Permaneció casi un año encarcelada y llevó a cabo una huelga de hambre indefinida que debilitó gravemente su salud. Candidata al premio Sarajov de derechos humanos, en diciembre de 2005, mientras cumplía condena, fue galardonada con el Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados de la Fundación CEAR. De vuelta en El Aaiun, realiza una serie de giras y campañas por todo el mundo para dar a conocer la verdadera situación del Sahara ocupado.



Galia Djimi, es otra activista de derechos humanos con una larga trayectoria y que ha sufrido en primera persona los abusos de las fuerzas de ocupación marroquíes. Madre de cinco hijos, actualmente es vicepresidenta de la ASVDH (Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos cometidos por el Estado Marroquí). Estuvo encarcelada en los años ochenta durante cuatro años sin que se conociera su paradero, por sus actividades a favor de los derechos humanos en el Sahara ocupado. Tras su liberación siguió siendo acosada por la policía marroquí, sufriendo dos graves incidentes en el año 2006. En marzo de 2006 fue detenida y posteriormente puesta en libertad por participar en una manifestación en El Aaiun. Más tarde, el 10 de diciembre de 2006, durante la conmemoración del día internacional de los derechos humanos, fue golpeada e insultada, junto con otros activistas saharauis de derechos humanos por participar en una sentada con motivo de dicha ocasión. Este es su testimonio. El torturador ICHI Abou Hassan se dirigió a mí de una manera muy violenta. Me agarró por los brazos y me sacudió con fuerza, insultándome palabras groseras. Levanté mis manos mientras le contestaba: “Vine aquí de un modo pacífico y les habíamos informado”. Me respondió con una voz llena de odio y rabia: “Calla puta, hija de puta”. Y me dio una patada que me tiró al suelo. Me pilló desprevenida. Tras un momento me levanté con dificultad y alcé de nuevo mis brazos y repetí: “Estamos aquí para celebrar este día que el mundo entero celebra, y como ves nuestras manos están vacías, sin piedras ni armas. Y te pido a ti y a tus hombres que dejéis de torturarme”. Cogió su porra sin prestar atención a mis palabras y comenzó a aporrearme y a darme golpes con la porra en mis nalgas y a gritar como un loco a sus hombres “Vamos, rápido”. Le respondí. “No somos criminales ni ladrones para tener que escapar, pero queremos alcanzar la paz a pesar de vuestra salvaje represión”.


Fatma Ayach, madre de dos niños, es otra destacada activista. Sufrió persecuciones junto con su familia desde los años 80. Fue secuestrada de su casa y encarcelada en 1987, tenía 17 años y una niña de 12 meses. Pasó cuatro años desaparecida en cárceles secretas junto Aminetu Haidar y Galia Djimi, entre otras mujeres presas. Liberada en 1991, sigue trabajando como activista de derechos humanos en las zonas ocupadas. Durante su cautiverio pasó por todo tipo de vejaciones y penalidades. Vio morir a muchos compañeros de cárcel y cómo no se ha vuelto a saber nada del paradero de muchos de ellos. Fue agredida en junio de 2005 mientras participaba en una manifestación y un mes después eran secuestrados en casa de Fatma Ayach tres destacados activistas de derechos humanos, Brahim Numría, Husein Lidri y Larbi Masud.


Uno de los casos más recientes de violaciones de derechos humanos contra las mujeres saharauis es el de la joven estudiante Sultana Jaya, de 27 años. Sus padres la habían enviado a Marrakech a estudiar en un centro privado para que no siguiera participando en las manifestaciones por la independencia en Bojador, una de las principales ciudades del Sahara Occidental. Sin embargo Sultana continuó encabezando las protestas estudiantiles hasta que en mayo de 2007 perdió un ojo durante las manifestaciones de estudiantes saharauis en las universidades marroquíes. Uno de los policías que estaban reprimiendo la manifestación se ensañó con ella y le sacó un ojo de su órbita con una porra. Sultana ha perdido el ojo derecho y se ha convertido en un símbolo de la resistencia saharaui. Condenada a ocho meses de prisión, la pena se redujo finalmente a tres meses.

miércoles, septiembre 05, 2007

Ceit Ahmed Gulu, el aceite del demonio



El oro líquido de la oliva, ceit el har, aceite puro, es muy apreciado por los saharauis. Desconocido hasta la llegada de España, se convirtió pronto en un preciado bien, utilizado como medicina, cosmético y rey de la cocina cuando su escasez lo permitía.

Como reconstituyente se toma un vasito de té lleno de aceite de oliva en crudo. Como medicina, se pone aceite de oliva, hojas secas machacadas de la acacia, talja, un poco de agua y azúcar. Se llama taguia y es muy bueno para el dolor de estómago.

El aceite de oliva forma parte de un cosmético natural que gusta mucho a las mujeres saharauis. Clavos, resina de olor tidik, y un poco de aceite de oliva para perfumar el cabello de las novias, o para una mujer que se tiene que arreglar especialmente. La mezcla se llama lejuad.

El “hermano pobre” del aceite de oliva, el llamado despectivamente Ceit Ahmed Gulu o aceite del demonio, llegaba en la época colonial de Mauritania y se trata de aceite vegetal de girasol. Los mauritanos buscaban el oro de oliva en las ciudades saharauis.

El aceite del demonio, que también llega con la ayuda alimentaria, se utiliza para cocinar pero no se toma en crudo porque los saharauis dicen que intoxica, iguendi, tampoco se usa en la medicina verde. Para decir que una persona es pesada, sosa o de trato poco agradable se le dice Agsal min Ceit Ahmed Gulu, “más soso que el aceite del demonio”.